Sinopsis:
El deseo original fue noble: «quiero lo mejor para mis hijos». Después vino la
consecuencia lógica una vez que tuvimos los medios para supervisar sus relaciones,
proporcionarles lecturas edificantes y labrarles un futuro brillante. Así, los hijos se
fueron convirtiendo en una propiedad más de los padres que, dice Santiago
Gerchunoff, «sentimos una responsabilidad obsesiva en educarlos, mejorarlos,
hacerlos».
A partir de escenas cotidianas –el grupo de WhatsApp del colegio, el padre que
habla en inglés a su hijo en el parque, el bebé monitorizado como un tamagotchi–,
este libro traza una crítica de una época obsesionada con el control, el rendimiento y
la perfección.
En la era de los niños cosa desmonta, con humor e inteligencia, la lógica q