Sinopsis:
En los mil años que duró la Edad Media, ningún barco cayó al vacío al llegar a los confines del mundo. Tampoco la disolución del Imperio romano significó una resaca colectiva que condenara al olvido la fiesta de la cultura clásica, ni el Renacimiento supuso el rescate –¡gracias a los dioses del Olimpo!– de una Antigüedad condenada a un amnésico abandono. No, la Edad Media no fue una época de oscurantismo e ignorancia. Desde finales del siglo pasado, muchos historiadores han seguido distintas estrategias para dejar atrás, de una vez por todas, ese falso y fantasioso imaginario colectivo, pero en esta ocasión contamos con unas herramientas infalibles para orientarnos en ese «milenio oscuro»: los mapas. Sin embargo, no los usaremos solo para v